Publicidad:
La Coctelera

kinbote

Blog dedicado a: La Literatura con dos apartados: Relatos de mi cosecha y Homenajes a escritores. Dedicada también al dibujo con Adobe Illustrator, realizado a partir de fotografías de edificios, y de carteles Art Deco de los años veinte.

22 Abril 2008

Fernando Pessoa

La civilización consiste en dar a algo un nombre que no le compete, y después soñar sobre el resultado. Y, realmente, el nombre falso y el sueño verdadero crean una nueva realidad. El objeto se vuelve realmente otro. Manufacturamos ideales. La materia prima sigue siendo la misma, pero la forma, que el arte le ha dado, la aleja de continuar siendo efectivamente la misma. Una mesa de pino es pino pero también es mesa. Nos sentamos a la mesa y no al pino. Un amor es un instinto sexual, pero no amamos con el instinto sexual, sino con la presuposición de otro sentimiento. Y esa presuposición es ya, en efecto, otro sentimiento.

LIBRO DEL DESASOSIEGO
Ed. Seix Barral, 1984, pag. 54

servido por Kinbote sin comentarios compártelo

22 Abril 2008

Frantz Kafka

Deseo, de ser piel roja

Si uno pudiera ser piel roja, siempre alerta, cabalgando sobre un caballo a todo galope, con el cuerpo inclinado y suspendido al viento, sacudido una y otra vez sobre la tierra estremecida, hasta arrojar las espuelas, pues no harían falta espuelas, hasta arrojar las riendas, pues no harían falta riendas, y apenas viera ante sí que el paisaje era una pradera llana, ya sin el cuello y sin la cabeza del caballo.
(1913)

servido por Kinbote sin comentarios compártelo

22 Abril 2008

Juan Gil-Albert

Me parece recordar que, en la pantalla, en negros, blancos, y profusión de grises, que le daba un aire de bandeja repujada con figuras movibles, se jugaba un drama entre tres personajes; un hombre alto con las sienes canosas, un joven pálido con ojeras, y la mujer: ésta en una soirée, en la que debe atender a sus invitados, que son también los del caballero canoso, trata de disuadir, al joven, llegado de chistera y de abrigo de piel y que, al modo de Sthendal, hace tiempo que cerca a la heroína con sus insistencias; ésta, inestable, con visible turbación, lo rechaza, abandonándole un largo brazo delgado, desnudo y expresivo, que el galán recorre con sus besos; la escena tiene lugar en la biblioteca; estamos ante el nudo de la acción, pero el deus ex machina sobreviene; aparecen escenas agitadas en la Bolsa, de caballeros gesticulantes y que parecen haber perdido los estribos. Y el despacho del hombre alto con las sienes grises. Varias mutaciones de la bolsa y su gritería adivinada, y el despacho del hombre solo; éste, con cierta flema, va desenvolviendo de un pequeño aparato que tiene sobre la mesa, una cinta con números impresos y que contiene su suerte. El crack se produce; sentado a su buró, escribe estas palabras que leemos en caracteres oscilantes: "Estoy arruinado, perdóname. Te he amado siempre". Y, sin perder la calma, con la mirada fija no se sabe dónde, abre un cajón, extrae una pistola, se apunta en la sien. Mutación. La trágica en su momento culminante: atravesando la pantalla desde el borde mismo donde se inicia la fosforencia de la proyección, como un alma perdida que se cuela en el mundo, silueta estrictamente vertical, de pecho plano, inmensamente escotada, con artístico desaliño en los cabellos, arrastrando una larga túnica inconsútil, fuera de estación, de clima, a, como si anduviera pensando, llega a unos pesados cortinajes y, al volverse enrollada en su cola, muestra al espectador su rostro inconfundible, si bien todo estrujado por un dolor que la hace respirar con violencia, agitando el rectángulo lívido del escote. Todo el film en silencio, con la pulsación temporal del fluido de luz lunar que mana de la cámara oscura; pero un pianista brumoso, se sienta al piano, un piano sin afinar, pero no importa; la Bertini, enlutada, cayéndole sobre los hombros los tules lúgubres del sombrero, la frente alta, las cejas como dos trazos severos sobre el resplandor luctuoso de la mirada, la línea del labio imperceptiblemente sumida, anuncio remoto de la vejez, bajando de una berlina y adentrándose en un bosque, el de Fontainebleau, donde el joven de la palidez la espera para recibir, ahora, ahora en que todo parecía posible, un no contundente, un no arrancado de no sé qué abismos de fortaleza ‑y oyéndose un "nocturno" de Chopin, mal tocado, pero qué importa.

CRÓNICA GENERAL

Ed. Institución Alfonso el Magnánimo, 1983, pag. 433

Tags: gil albert

servido por Kinbote sin comentarios compártelo

22 Abril 2008

Vladimir Nabokov

Mientras cruzaba hacia la farmacia de la esquina volvió involuntariamente la cabeza a causa de un resplandor luminoso que había rebotado en su sien y vio, con la rápida sonrisa con que saludamos un arco iris o una rosa, un rectángulo de cielo de cegadora blancura que estaba siendo descargado del camión, un armario de luna, a través del cual, como a través de una pantalla de cine, pasó un reflejo, impecable y claro, de ramas que se deslizaban y se mecían, pero no de forma arbórea, sino con una vacilación humana, causada por la naturaleza de los que llevaban a cuestas este cielo, estas ramas, esta fachada deslizante.

LA DÁDIVA

Ed. Anagrama, 1988

servido por Kinbote sin comentarios compártelo

22 Abril 2008

Josep Pla

En verano, en el Liceo, las horas pasaban imperceptiblemente. La vida en la ciudad era plácida y tranquila. Los quebraderos de cabeza de la gente eran perfectamente soportables. Todo era más sólido y conocido. Uno entraba en la casa después de almorzar y en un salón estaba Collaso, a la sazón alcalde, tumbado en un sillón, haciendo la siesta. En el salón de al lado dormitaba el Presidente de la Diputación, beatíficamente. Más allá, el Capitán General, vestido con su traje de alpaca brillante y negro, sólidamente establecido en una mecedora, echaba su cabeza importantísima. En el otro local, don Emilio Junoy, revolucionario furibundo, dormía plácido con un puro en la boca, caído. Los camareros andaban por la casa de puntillas. El sopor era agradable. Un perfume delicioso de café y tabaco habano flotaba en el aire. Desde el fondo del pasillo se veía la luz de la Rambla, verde y suave bajo las frondas de los plátanos. Las ventanas estaban entornadas. La luz de penumbra era suavísima. A veces entraba un moscardón que daba la vuelta al Círculo zumbando discreta y ligeramente. Este vago rumor parecía colocar las cosas en una vaga lejanía y aumentar así los placeres de la hora y de la siesta.

Un señor de Barcelona

Pag.209

Ed. Destino 1989

Tags: josep pla

servido por Kinbote sin comentarios compártelo

21 Abril 2008

Plage Lausanne-Ouchy

Cartel turístico de principios del s.XX.

Redibujado con Adobe Illustrator.

servido por Kinbote sin comentarios compártelo

21 Abril 2008

Ferrovía Elettrica

Cartel turístico de principios del s.XX.

Redibujado con Adobe Illustrator.

servido por Kinbote sin comentarios compártelo

21 Abril 2008

Llave con guardas

Dibujo con Adobe Illustrator de llave con guardas estriadas y caladas finas. Se conserva en el Museo Lázaro Galdeano de Madrid.

servido por Kinbote sin comentarios compártelo


Sobre mí

Avatar de Kinbote

kinbote

Madrid, España
ver perfil »
contacto »
Hoteles en Grau-Roig free counters

Fotos

Kinbote Kinbote todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera